miércoles, 31 de marzo de 2021

BANDA SACRA DE CHARALLAVE, AÑO1961, DIRIGIDA POR EULOGIO SERRANO


Como un aporte más al fortalecimiento del gentilicio charallavense y a la consolidación de nuestra Historia Cotidiana, les presento este excelente trabajo, convertido, sin duda alguna, en una “Reliquia Musical”, grabado, de manera rudimentaria, en el año 1961, por la Banda Sacra de Charallave, bajo la dirección del Maestro Eulogio Serrano, durante la Misa correspondiente al Jueves  Santo, y Procesión del Cristo, el tema “Popule Meus” original de José Ángel Lamas.

 Esta grabación, la cual representa una“Reliquia Musical” reposa en los archivos de la familia Serrano Blanco, bajo la custodia de los hermanos Manuel y Eduardo Delpiani Serrano.

 Seguro estoy, que este trabajo musical, dejara sin duda alguna, un grato recuerdo y un agradable sabor a pueblo, esperando sea del agrado de todos.

JUAN QUINTANA.

 














martes, 30 de marzo de 2021

HISTORIA DEL NAZARENO DE SAN PABLO

"LA HISTORIA DEL NAZARENO DE SAN PABLO".....LIBRETO Y PRODUCCION :PABLO CASTRO Y JUAN QUINTANA, NARRACION : JUAN QUINTANA, GRABADO EN EL AÑO 1980 EN LOS ESTUDIOS DE RADIO ARMONIA YVTZ 1300 KHZ AM. CHARALLAVE





lunes, 29 de marzo de 2021

“Aún no…, mis ovejas esperan por mí”. Por: Juan Quintana.

 

“Aún no…, mis ovejas esperan por mí”.

Por: Juan Quintana.

 

  Sentí temor, no pude ocultarlo, ni tampoco debo ocultarlo, sentí temor a pesar que infinidad de veces he predicado lo contrario: ”No temáis porque yo estoy contigo”…

  Días antes, mi esposa había estado complicada,  justo en ese instante, comencé a sentir temor, oré desde lo más profundo de mi ser, por ella, y por todos los que estaban pasando por este terrible mal, ya lo habíamos hecho mucho antes,  a cada instante, orando y hablando de tú a tú con Dios, como a diario lo hacemos,  sé que mis oraciones llegaron hasta él, como siempre han llegado, sé que Jesús me escuchó, como siempre me ha escuchado, nunca ha dejado de escucharme, nunca ha dejado de escucharnos,  él siempre está ahí, esperando a que le demos el lugar que merece,  y a que reconozcamos que siempre se hará su voluntad, y no la nuestra…,sé que gracias a nuestras oraciones, mi esposa y muchísimos enfermos más, lograron sobreponerse a este horrible  flagelo.

  Comencé a sentir malestar, me sentía ahogado, tal vez ya yo estaba contaminado, por algún descuido, en algún momento, aunque no sé cómo, ni cuándo, ni por qué…, percibía que mis pulmones no recibían suficiente aire y sentí, nuevamente, temor…, aunque retumbaba en mi interior aquella clara y fuerte voz diciéndome: “No temáis porque yo estoy contigo”…, mis hermanos lograron trasladarme al Hospital General, y ahí, en una calurosa y aterradora sala, en total y absoluto hacinamiento, estábamos un poco más de treinta pacientes, nos dividía solo una pared que daba a otra sala, de iguales características, también con algo más de treinta pacientes, en iguales condiciones, con apenas un par de metros de distancia entre  cama y cama…, mis hermanos lograron conseguirme dos bombonas de oxígeno y las llevaron al hospital, mientras instalaban la que yo usaría, un médico nos pidió que le entregáramos la otra bombona de oxígeno, para socorrer a un paciente que estaba sumamente grave, a Dios gracias pudimos ayudar a otro ser que la necesitaba, Dios quiera se haya  recuperado totalmente…, el ambiente no brindaba ningún tipo de consuelo, ya no había camas, todo estaba saturado, se asomaba a mi mente, aunque de manera fugaz, pero aterradora, aquellas escenas de guerra con centenares de heridos en un hospital de campaña…, cada segundo allí, acostado,  se convertía en horas o tal vez en días…, sin duda alguna, fue espantoso, sentía que poco a poco  las fuerzas se alejaban de mis manos, de mis piernas, de mi cuerpo…, ya era el tercer día de estar allí, en el hospital, esperando ser atendido de manera formal y comenzar mi recuperación, mis hermanos veían con asombro, cómo a las afueras del hospital, la gente se aglomeraba, esperando recibir noticias de sus enfermos, de los innumerables enfermos que ingresaban minuto a minuto, contagiados con el virus…, las salas de ese inmenso Hospital General, estaban, literalmente, colapsadas, no cabía un alma más, los médicos haciendo lo humanamente posible por ser leales al juramento que hicieran un día, en algún auditorio de algún Rectorado del país…,  al principio solo se escuchaban leves murmullos, luego los comentarios comenzaron a volar rápidamente, y al comenzar a caer el ocaso, ya  todos nos habíamos enterado que el oxígeno se había agotado en el hospital, la gente desesperada tratando de sacar por sus propios medios a sus enfermos, y rápidamente  el pánico se apoderaba de todos, fue sin duda alguna, una escena espeluznante, digna de un best seller al mejor estilo de Alfred Hitchcoock, en solo fracciones de segundos, más de una decena de seres humanos habían fallecido por falta de oxígeno…, los gritos de la gente, el llanto, el intento desesperado, para muchos infructuoso, por sacar, bajo cualquier medio, a sus familiares que se morían ahí, cerca de ellos, sin poder hacer nada, con absoluta impotencia ante lo que estaba sucediendo, esos mismos gritos, ese mismo llanto, esa misma tristeza, se iban desvaneciendo poco a poco a medida que comenzábamos a alejarnos, dejando atrás, tal vez, la sombra tenebrosa de la muerte…,  mis hermanos lograron, por sus propios medios, sacarme de aquel caluroso y aterrador pasillo del hospital, y conducirme a una clínica cercana, para lograr que pudieran estabilizarme…, confieso que no dejé de orar, tanto por mi salud, como  por la de centenares de  hermanos que habían quedado recluidos en el hospital, en condiciones poco favorables…, esa noche, como las anteriores, también fue larga y angustiosa, sin poder dormir lo suficiente como para reponerme, pero sabía que el temor seguía ahí, atado a mí, en una lucha constante con mis oraciones…, a la mañana siguiente, ya no se ni de qué día, mis hermanos, con la ayuda económica de algunos amigos, logran ingresarme a una clínica en la capital del Estado, de hecho fui admitido en el área de triaje, para recibir los auxilios preliminares, mis oraciones no dejaban de inundar el espacio y el tiempo, mis oraciones se elevaban, muy alto, como siempre,  en dirección al cielo, confiábamos plenamente en que sería atendido sin ningún tipo de inconveniente, pero tristemente la odisea continuaba, el sufrimiento seguía, por un lado, mientras el virus seguían haciendo su diabólico papel de estrangular mi ser, de ahogar mis esperanzas, por el otro, recibíamos la inesperada noticia de  no poder ser recluido en una habitación de esa clínica,  para el tratamiento correspondiente, por no tener a la mano, una cifra muy superior a la que inicialmente nos habían informado, y que por lógica, escapaba de nuestro presupuesto, pero con el agravante adicional de no recibir el trato adecuado que un ser humano, sin distingo de raza, credo, condición social o económica, pudiera recibir…, mi conversación con Dios, pidiéndole que se hiciera su voluntad,  no se había  interrumpido en ningún momento, sé que él, como siempre, estaría  a mi lado, escuchándome,  ayudándome a saltar cualquier obstáculo, por muy grande que este fuera, y me indicaría, con gran claridad,  cuál sería  el  camino a seguir.

 Hoy, seguimos luchando en esta batalla contra un minúsculo e invisible virus, pero con un poder devastador, solo derrotable con una formula muy sencilla y económica: “quedarse en casa”, “salir a lo estrictamente necesario y bajo la máxima prudencia y protección posible”, acompañado, por supuesto, con oraciones continuas y permanentes…, hoy seguimos luchando en esta batalla,  con un cuadro clínico poco favorable para mí, pero con una fe inquebrantable, de que todo saldrá bien muy pronto, mis oraciones no le dan más tregua al virus, sabremos, con la ayuda del altísimo, salir de esta hora menguada, nuestros sueños van adelante, a pasos seguros, lentos,  pero indetenibles, de la mano del creador, porque él sabe perfectamente, que: “Aún no…, mis ovejas esperan por mí”.

 

Pd: Los hechos, personajes y lugares descritos por el autor en esta crónica, son reales, solo que preferimos, por simple ética y humanismo, mantenerlos en estricta confidencialidad.

 

Fuentes originales:

Gustavo Suarez y

José Ángel Medina.

viernes, 19 de marzo de 2021

...1908, LA HISTORIA CONTINÚA. POR: JUAN QUINTANA

 















1908…La Historia continúa.

Por: juan Quintana

 

1908…, tal vez cuatro o cinco mil seres, habitaban aquel tranquilo pueblo enclavado en los fértiles Valles del Tuy, el granero más confiable e importante de la capital del país…, imaginamos sus caminos de recuas, el ganado que entraba y salía de manera permanente, sus haciendas de café, las vaqueras, sus pulperías, y esa gente apacible de aquel otrora Charallave…, cualquier acontecimiento, por muy insignificante que fuera, repercutiría, sin duda alaguna, en cada rincón del pueblo, porque precisamente era eso, un pueblo, apacible, tranquilo…, cualquier hecho de importancia, correría rápidamente como pólvora, y tendría un eco inevitable en cada casa, a pesar de lo distante de sus diferentes caseríos…, hechos como aquel fatídico, ocurrido justo en 1908, el viernes dieciocho de septiembre a las 9 de la noche.

  En la insistente y permanente búsqueda  de nuestro pasado cotidiano, que envuelve sus calles, su música, sus costumbres, su gente, su vida…, quisimos indagar un poco más sobre una de las figuras que, evidentemente, ha tenido un rol de suma importancia en Charallave, pese al poco tiempo que estuvo por estas calles, tal vez no más de dos décadas, pero que dejó una impronta digna de hacer resaltar, me refiero por supuesto, al Dr. José Ramón Figuera…, nos llamó muchísimo la atención, que desde su llegada a Charallave, en 1899, ejerciendo como médico rural, no fue sino 9 años más tarde, que el Dr Figuera. aparece “certificando y reconociendo” las actas de defunción, es así, como nos encontramos con el acta número 146 de fecha 19 de septiembre de 1908, mediante la cual, “certifica y reconoce”, que la menor de nombre “Justa“, de apenas 9 años, había fallecido en el caserío Caiza, de esta población, “Ahogada”, tal y como lo plasmara el secretario del Registro Civil para ese entonces, el Sr Domingo Gil, y validada, con su firma, por el Jefe Civil de la época, Sr Julio Jaimes, esto, basado en el testimonio que diera en ese momento el Sr Bartolo Bello, en representación de la madre de  la párvula, Sra. María de Jesús Bello…, así fue la primera acta de defunción “certificada y reconocida” por el Dr. José Ramón Figuera…, pero,  en la insistente búsqueda de datos, que nos llevan a alimentar la historia de este importante hombre que hizo vida en nuestro pueblo, pudimos conocer  que las dos actas subsiguientes, es decir, la numero 147 y 148, con igual fecha de emisión, tenían como referencia también, el fallecimiento de dos niñas más, una de nombre “Petra” de 4 años de edad, reflejada en el acta número 147 del 19 de septiembre de 1908,  y la otra niña, de apenas 11 meses de nacida, de nombre “María”, ambas actas de defunción con el mismo tenor que la primera, lo que indicaba claramente, que las tres niñas, hijas naturales de María de Jesús Bello, habían fallecido “Ahogadas” la noche del 18 de septiembre de 1908…, sin duda, que ha sido infructuosa, la búsqueda del motivo que ocasionó la lamentable perdida de estas tres niñas en el sector de Caiza de Charallave, solo podríamos presumir, o tal vez especular, por ahora, que alguna crecida de la quebrada de Caiza, pudo haber hecho estragos, en un invierno copioso, aquel Viernes 18 de Septiembre de 1908, quitándole la vida a estos tres seres inocentes…,

 

FUENTES ORIGINALES DE CONSULTA E INFORMACION:

LIC. EMPERATRIZ GARCIA, REGISTRADORA CIVIL DE CHARALLAVE

LIC. EDISSON MUJICA, INVESTIGADOR DEL ARCHIVO DE LA PARROQUIA SANTA ROSA DE LIMA, CHARALLAVE.

 

domingo, 14 de marzo de 2021

NOCTURNAL...EN UNA SUBLIME PROSA, OTRO DILUVIO UNIVERSAL, POR: JUAN QUINTANA

 

Nocturnal…

en una sublime prosa,

otro Diluvio Universal.

 

Por: Juan Quintana.

 

    Sin duda, era desesperante, sentir como poco a poco la inmensidad del agua se apoderaba de nuestra existencia, sin saber cómo escapar de lo que definitivamente sería otro Diluvio Universal…

  Cada segundo que pasaba, agotaba definitivamente cualquier posibilidad de salvación, o quizás de un eventual naufragio, sentir literalmente el agua al cuello, crispaba sobremanera toda nuestra fibra, el ruido que generaba la fuerte turbulencia se sobreponía en aquella calurosa, oscura y relativamente silenciosa noche, al parecer, ya todo estaría consumado en solo  pocos segundos, sería definitivamente el fin y el paso seguro a un plano superior en la inmensidad del Universo.

  Los pensamientos volaban a la velocidad de la luz, y se remontaban rápidamente a las cercanías del Génesis y su consiguiente destrucción,  paseándose, con gran claridad, por aquel aciago episodio de la Biblia  en el que se narraba cómo, por orden del Dios de Israel, el patriarca Noé construye una embarcación para la salvación de los que creyeran en las advertencias del gran diluvio, sin embargo el relato asegura que solo fue Noé y su familia quienes fueron rescatados, pero  yo estaba completamente seguro que estaba muy lejos de esa posibilidad de salvación para mí y para mi familia, en ese mismo  instante pude sentir en carne propia el sufrimiento y la angustia por la cual paso Noé, con aquel anunciado diluvio que acabó con la humanidad, claro está, respetando la distancia y todo aquello que implica las creencias religiosas.

  Cada segundo parecía una eternidad, sentía claramente que el agua seguía inundando de manera vertiginosa todos los espacios, los nervios me atacaban en forma despiadada, y solo pedía a gritos la salvación, tal vez un milagro, o algo sobrenatural que pudiera imponerse en ese preciso momento y contener la fuerza arrolladora  del agua…, el sudor corría por todo mi cuerpo, la oscuridad no permitía visualizar al menos algún destello de luz, la noche avanzaba y con ella un caudal inagotable, que sellaría definitivamente nuestros sueños, y por ende nuestra existencia, llegaban, vagamente a mi memoria, algunos momentos desagradables ocurridos en  días pasados, que retumbaban de manera ensordecedora en mis entrañas, me sentía aturdido, desesperado, sin fuerza, solo a la espera del fin, pero de manera sorprendente, afloró rápidamente algo extraño  en mi cerebro y pude recordar, aunque con claridad muy difusa,  que ya teníamos casi tres meses sin recibir agua por las tuberías y algo inesperado había sucedido, ¡…coño, estaba llegando el agua ¡,y además se había ido la luz,  eran como  las 2 y 45 de la madrugada, y justo a esa hora, logré despertar sobresaltado, y al poner los pies en el piso, sentí como el agua cubría parte de mis tobillos…,  por descuido, o por simples pendejadas de un silvestre y común mortal,  yo había   dejado los grifos abiertos y la casa se me había inundado de cabo a rabo, hasta el cuarto de los peroles recibió su dosis de H2O, eso fue la locura, y confieso, sin una pizca de pena, que el único culpable era yo, pero en la penumbra de esa oscura y vergonzosa noche,  lograba visualizar la papelera estampada de mi baño, navegando cual velero en plena tormenta,  las cholas de plástico, una de ellas cocida con un pedazo de alambre, así como el tapabocas con la cara del guasón, que no sé por qué carrizo había caído al suelo, flotaban en el cuarto cual episodio final  de la célebre película “Titanic”, aunque ya despierto, o medio despierto, o casi dormido aun,  y viviendo aquella cruda realidad, les juro que la confusión reinaba en mí,  y al final no sabía con exactitud si abuchear a Hidrocapital, aunque fuera sutilmente, o felicitarlo y celebrar, cual recibimiento del año nuevo, la llegada inesperada del agua, después de tres largos y desesperantes meses. He dicho.  

 

PD: confieso en esta post data, que los hechos narrados, en lo que pudiéramos llamar “esta pequeña e incipiente esquela”, son sin duda, producto de lo que algunos eruditos en la materia,  han definido como  “La Cuarentena”.

...MUJER, SENCILLAMENTE MUJER...POR : JUAN QUINTANA

 

Mujer…sencillamente Mujer.

Por: Juan Quintana.

Un verso o una prosa, un simple canto de arrullo, el verdor de las montañas, una arepa en el fogón, la inmensidad del mar, la flor, la grandeza o lo sublime, la entrega incondicional…, dulce, sabia y angelical, el pasado y el futuro, una belleza interior, un suspiro al viento,  también el día y la noche, la primavera y otoño, la paz interior, dulzura inigualable, lo posible y lo imposible, desprendimiento total…, exquisita, fuerte, amable, un toque de hermosura y elegancia, un regaño, un reproche y un perdón…, una mirada especial, un guiño de complicidad, un abrazo en la distancia, un beso en la mejilla, un clamor en el desierto, la fe y la esperanza, el agua, el aire, la vida, el amor…, eres el todo, eres  Mujer…, sencillamente Mujer.