domingo, 11 de julio de 2021
"POEMA 20" DEL CHILENO PABLO NERUDA, VOZ: JUAN QUINTANA
lunes, 5 de julio de 2021
DESBORDAMIENTO DE LA QUEBRADA DE CHARALLAVE, POR: JUAN QUINTANA
Solo Recuerdos…
Por: Juan Quintana
…y así, venías serpenteando desde
tu naciente, sin descanso, con tu andar imponente y tu mirada fija más allá del horizonte, haciendo gala de
tu exuberante belleza…, brotabas como por arte de magia, allá en lo más alto, en Boca de Mesia, donde en otrora,
los frondosos jabillos y cedros te daban abrigo, y permitían así, que
aflorara tu néctar cristalino, para comenzar tu largo recorrido…,
Argua, Las Cortinas, Mesia, Los Peñones, y tantos
otros lugares, muestran sus riberas como testigo silente de tu apresurado paso.
En ti disfrutamos en aquellos días
de verano, eras elegante, sencilla y extraordinariamente hermosa.
Y sin saber por qué, despertaste
furiosa, de aquel prolongado letargo que atrapaba tus fuerzas, y te volviste
bravía, y nos sorprendiste con tu indetenible fuerza arrolladora, aquel domingo
5 de julio de 1981.
sábado, 26 de junio de 2021
PILA DE AGUA "LOS TRES CHORROS" EN LA CALLE REAL DE CHARALLAVE
LA HISTORIA POCO
CONTADA
LA PILA DE AGUA
“LOS TRES CHORROS “
POR . JUAN
QUINTANA
Esta es parte de la historia más
sencilla de nuestro pueblo , la cotidianidad de aquel hermoso pueblo de calles
empolvadas , de aquel pueblo apacible con gente amable, de aquel Charallave de
antaño con sus costumbres, tradiciones, personajes populares, anécdotas,
leyendas, y su historia, una historia poco contada como la de "Los
Tres Chorros “, una pila de agua
con características muy parecidas a
las que existieron en casi todos
los pueblos de Venezuela…, “Los Tres Chorros” fue una de las pocas pilas de agua que existieron
en Charallave, a principios de 1900, estaba ubicada en plena Calle Real o Calle
principal, justo al lado de lo que es hoy la Tasca La Locha, pero solo imaginemos por un segundo, cuántas
historias trajo consigo esta pila de agua de “Los Tres Chorros”, los hombres y mujeres con sus guindas a los
hombros, para llevar el preciado líquido para sus casas, por cierto, que esa
agua venía de la cristalina y para muchos “medicinal” Quebrada de Charallave…,
cuentan que al entonces presidente de la república,
Cipriano Castro, quien sufría de una afección estomacal, alguien le recomendó tomar el agua de la
quebrada de Charallave, porque según algunos coterráneos, “dizque era medicinal”,
pues el presidente Cipriano Castro en su desesperación por curarse, no dudó ni
un momento en esa recomendación, a tal punto que comenzó a venir con mucha
frecuencia a Charallave a consumir “el agua medicinal de la quebrada de
Charallave”, y según cuentan, se curó
definitivamente del mal que padecía, y
en agradecimiento a este hecho, ordenó la construcción del acueducto de Charallave
enviando en 1906, los tubos y demás implementos para la acometida
correspondiente, pero no fue sino durante el gobierno de Juan Vicente Gómez,
que se logra culminar este acueducto bajo la dirección del Ingeniero Avelino Fuentes,
el 24 de abril de 1911.
“Los Tres Chorros” pasó de ser la pila de agua más importante de Charallave, para
convertirse en un lugar de tertulia
obligada, ya que mientras los pobladores esperaban que se
llenaran de agua las latas de manteca o los cantaros galvanizados, para
colocarlos en sus guindas, más de un patiquín
enamorado lanzaba su ramillete de piropos a las encantadoras y muy bellas
mujeres charallavenses, o retumbaban con uno de esos comentarios pueblerinos como este por
ejemplo: “fulana se fue con fulano” o “perencejo
se fue a temperar a los Teques y no se llevó
a la familia” o aquel más picantoso, “¿ sabes quién salió embarazada?, pues figúrate,
fulanita de tal, y tan mosquita muerta que se la daba”…, y por supuesto, de ese ir y venir de nuestra
gente a la pila de agua “Los Tres Chorros”,
surgieron compromisos importantes con sus consecuentes matrimonios y por ende
el aumento progresivo de nuestra población, la misma población que calmó su sed
durante muchas décadas, tomando el agua
cristalina, y para muchos “curativa”, de
muchas de las pilas de agua que existieron en aquel viejo Charallave, como la
que estaba ubicada en la cercanía del Templete, o aquella otra, justo en la
entrada de Barrio Ajuro, o en la siempre recordada y muy pintoresca Pila de Agua de “Los Tres Chorros, que sin duda alguna, pasó a formar parte de
nuestra cotidianidad, pasó a formar parte de las vivencias diarias de nuestra gente, de aquella gente que escribió con su quehacer diario, nuestra sencilla
historia, una historia que ha permanecido quizás en el letargo, “una historia poco contada”, de aquel
Charallave de antaño.
jueves, 10 de junio de 2021
“…y con sus manos iban forjando los sueños de mi pueblo”. Por: Juan Quintana.
“…y con sus
manos iban forjando los sueños
de mi
pueblo”.
Por: Juan Quintana.
…ahí estaban ellos, y tal vez sin pensarlo, estaban dejando huellas, con
sus manos, con su sudor, con su ingenio, sí, eran ellos, gente de a
pie, gente de pueblo,
gente nuestra, edificando, literalmente, lo que para ellos sería su
ciudad, pero a su vez construyendo
sueños,
formando familias, gracias a esas manos expertas,
a sus improvisadas plomadas, a sus metros tipo tijeras, o tal vez, a una
corroída carretilla, o a una cuchara
golpeada por el tiempo.
Ahí estaban ellos, autodidactas
como muchos, pero
con gran sentido de la responsabilidad…, eran ellos, los veíamos a
diario, en las calles, en
esas mismas
calles trazadas por sus rudas manos…, ahí estaban ellos,
construyendo las casas de la gente de su pueblo, eran los albañiles de
otrora, eran los forjadores de
sueños: Antonio Jesús Bello, con su rectitud e indudable solvencia moral, a quien le debemos la
construcción de la mayoría
de las calles de aquel viejo
pueblo, un pueblo con indiscutible visión de futuro…, ahí estaba “El Chato”,
Rafael González, cobrando solo 15 bs
diarios para
él, y 5 bs para cada uno de sus ayudantes estrellas, Zoilo Ríos y
Salvador Pacheco…, eran ellos, gente de Charallave,
con su experiencia
comprobada, como la del viejo Roque Martínez, o José
Antonio Hernández, del Cementerio, de la mano de su inseparable ayudante, Diego “Pata e´
Croche”, o la versatilidad de Rafael Higuera “Garabato”, acompañado siempre por Nectalí Rojas y Nicolás
Castro.
Cada uno de esos albañiles, o mejor dicho, cada uno
de esos forjadores de sueños, dejó una impronta imborrable en la vida de nuestra
gente, cada uno de
esos coterráneos nuestros, marcó parte de nuestra
“Historia Cotidiana”.
Fuente original: Alberto Bello higuera.
domingo, 6 de junio de 2021
CONSTANTINO LUIS MORALES. “UN LEGADO PARA LA HISTORIA” POR: JUAN QUINTANA
CONSTANTINO LUIS MORALES.
“UN LEGADO PARA LA HISTORIA”
POR: JUAN QUINTANA
Icod de los Vinos, Sta. Cruz de Tenerife,
España, una hermosa población, con exuberantes paisajes y excelentes atractivos
turísticos, cuna de la planta más
longeva de la cual se tiene referencia, tal vez unos 700 años de existencia,
conocida también como “El Drago Milenario de Icod de los Vinos en Tenerife”…,
ahí, en ese rincón de España, nace Constantino Luis Morales, un 29 de junio de
1927, lo demás ya será parte de nuestra historia cotidiana.
Al igual que infinidad de españoles, tal vez
agobiados por la férrea dictadura del General Francisco Franco, y por supuesto
por la evidente depresión que significaban aquellos latigazos, producto de la
segunda guerra mundial, incluso, ya en sus postrimerías, Constantino Morales
decide buscar nuevos rumbos, quizás nuevos horizontes de tranquilidad,
prosperidad, y evidentemente de felicidad…,
y con apenas 18 años, llega en 1945, a una Venezuela que también estaba
un tanto convulsionada, a consecuencia de lo que se conoció como la Revolución
de Octubre, o el golpe de estado cívico militar, encabezado por Rómulo Betancourt
y Marcos Pérez Jiménez, y que finalmente concluiría con el derrocamiento del entonces
presidente Isaías Medina Angarita, no obstante, estábamos en presencia de una Venezuela
económicamente con relativa estabilidad, lo que la hacía apetecible para la inmensa
mayoría de europeos, que finalmente se refugiaron en nuestro país.
Constantino dejaba la España de sus ancestros,
dejaba la España que le vio nacer y crecer, dejaba la España de sus sueños,
pero a su vez, dejaba en España al amor de su vida, a una jovencita de quien se
había enamorado locamente, y a quien le había jurado su amor eterno, Solibella,
quien más tarde se convertiría en su eterna acompañante, su esposa, y la madre
de sus cuatro hijos, todos nacidos en Venezuela, José Miguel, Constantino
(tinito),María Luisa y María Teresa…., sin duda alguna, no fue nada fácil
mantener unos amores a distancia, con escasa y dificultosa comunicación, propia
de esas décadas de los años 40 y 50, y evidentemente sin el desarrollo tecnológico
y comunicacional de la actualidad, pero eso no representó para Constantino y
para Solibella, ningún tipo de obstáculo, sabían que se reencontrarían, mantenían
inmensa fe, de que unirían sus vidas hasta la eternidad, aquí en Venezuela, y
es así como el 15 de enero de 1954, seis años después de su llegada a nuestro país,
deciden contraer matrimonio, bajo “la figura del poder”, Constantino aquí en Venezuela,
mientras que Solibella era llevada al
altar, en la iglesia Nuestra Señora de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, respondiendo ante
el sacerdote con un “SI” que retumbaría allá en el viejo continente, y que haría
eco, sin duda alguna, en la iglesia del Prado de María en Caracas, en la cual Constantino
permanecía escuchando la Santa Misa.
El comercio siempre fue su norte, y es así
como en 1948, comienza una nueva etapa laboral, distribuyendo una de las marcas
de café más prestigiosas de Venezuela, “Café La Hacienda”, ubicada inicialmente
en la Avda. Nueva Granada de Caracas,
captando rápidamente una clientela significativa la cual logró expandir, con
mucho éxito, hacia los estados Aragua, Carabobo y Guárico, y posteriormente coparía los anaqueles de la mayoría
de los comercios en los Valles del Tuy,
que mostraban un insipiente desarrollo, tanto industrial como comercial…, Constantino
Morales, con su distribución exclusiva de “Café La Hacienda”, logra posesionarse
de manera abrumadora, en el mercado del café en los Valles del Tuy, decidiendo
finalmente en 1961, residenciarse con su esposa Solibella aquí en Charallave.
No fue nada difícil para Constantino, convertirse
en un charallavense más, en uno más de nosotros, en un charallavense nacido en
Icod del Vino Tenerife, que con su caballerosidad, con su envidiable sentido de
convivencia, supo penetrar en el corazón de nuestra gente…, tal vez nuestro
delicioso “Pabellón Criollo”, había desplazado a sus “papas arrugadas, con pescado
salado y un mojito icodense”, típico de la tierra que lo vio nacer, o nuestro
imponente cerro El Ávila, aliviaría la
morriña, que le causaba el no poder
observar desde su Icod del Vino, al majestuoso pico el Teide, el más alto de España,
seguramente aprendió a venerar a la Patrona Santa Rosa de Lima, llevándola a la
par de San Marcos, el Patrono de su pueblo natal…, el club de leones de Charallave,
del cual fue miembro fundador, junto a sus amigos de la época, Antonio Malo, Raymundo
Aru, Andrés Olías, Jesús María Guzmán, Francisco Caso, el Dr. Bricelio Guillermo,
Palmero Felipe, Juan Herves, Manolo Navarro, entre otros, sustituiría, en gran
parte, las labores sociales que durante su época de adolescente, hacía en su
tierra natal.
La constancia, honestidad, esfuerzo, lucha y
trabajo, fueron sus armas principales, para merecer el respeto y la admiración
de nuestro pueblo, que sin duda, un pueblo que también quiso como al suyo, esas
armas que sirvieron además, para forjar un futuro cierto para su familia, y que
hoy son utilizadas por sus hijos, como parte de su legado, emprendiendo de
manera efectiva, en empresas que han coadyuvado al desarrollo integral de Charallave,
como es el caso de la empaquetadora de Azúcar Valle Real, dirigida por su hijo
mayor José Miguel Morales, y que durante
más de 20 años, viene compitiendo con marcas de gran renombre a nivel nacional,
generando sin duda alguna gran cantidad de empleos directos e indirectos.
El futbol fue el hobby de Constantino
Morales, y el Real Madrid fue su pasión, tal vez compartida en parte, con la
novena de los Tiburones de La Guaira…, Constantino fue un incansable jugador de
futbol, pero además, un extraordinario entrenador, llegando a coordinar
innumerables campeonatos en varias categorías, muchos jóvenes de nuestra generación,
de apenas 13, 14 o 15 años, estuvimos bajo su tutela, recibiendo sus
entrenamientos, sus lineamientos, sus orientaciones sobre lo que significaba el
compañerismo y el jugar en equipo, sobre lo que significaba la amistad, la
obediencia y la disciplina, ahí estuvimos con Constantino, en el estadio Ramón Pérez
Arocha, en las canchas de Los Anaucos, o en cualquier estadio de los Valles del
Tuy, ahí estuvimos acompañados y protegidos por su mano amiga, Adán Figuera, Morgan,
Alfonso y Manolo Navarro, los hermanos González, José Miguel y Tinito, el niño González,
Eduardo Fofo Luque, Manuelito Luna, Oscar Manantial Peña, Nelson Portilla, Juan
José Herves, el negro Orlando Cisneros, los hermanos Cesar y Rómulo Guillermo, Cheo
Guzmán, entre otros.
Constantino Morales, sin duda alguna, fue una
referencia obligada, no solo para los jóvenes de nuestra generación, sino para
un pueblo entero que lo respetaba y lo admiraba…, el solo hecho de escuchar en
las diferentes emisoras comerciales del país, el comercial de “Café La Hacienda”,
con su característico e inolvidable eslogan “Su sabor lo recomienda”, nos
llevaba de inmediato a fijar nuestra atención en nuestro vecino, en nuestro
amigo, en Constantino Luis Morales, un charallavense nacido en Icod de los
Vinos, España, que sin duda alguna, nos dejó un interesante legado para las historia
de nuestro Charallave querido.
Fuente Original: José
Miguel Morales
martes, 1 de junio de 2021
"EL VIEJO COTOPERI" POR: JUAN QUINTANA
“EL
VIEJO COTOPERI”
POR:
JUAN QUINTANA.
…y el
tiempo se encargó de cambiar tu nombre, y quizás con razón, ya que sin duda, él
es sabio, y muy pocas veces se equivoca…, sí, el tiempo cambió tu nombre, tal
vez solo por la facilidad de ubicarte en el espacio, y para que aún, nuestra
gente sepa que estás ahí, erguido como siempre, de pie, como los
valientes, mostrando una total lozanía,
expresada en tu inimitable verdor, tu característico vigor y la hermosura de tu
frondosidad…, estas ahí intacto, como antes, como siempre.
La casa
del viejo Melquiades Pérez, fue testigo fiel de tu presencia, tal vez, un poco
antes de que tu afloraras en busca del sol y de la lluvia, y tu diminuto tallo
comenzara a levantarse como un gigante, nacido de las entrañas de nuestra
tierra, fuiste creciendo poco a poco, tropezando con el viento, con las noches
y los días, y formando parte, de esa vasta legión de gendarmes de nuestra historia cotidiana, y
finalmente te convertiste en el
“Cotoperí de Los Pérez”, si, así, con ese nombre te conocimos.., y tus ramas
fueron trepadas una y mil veces, por los niños y jóvenes, de varias
generaciones pasadas, de niños y jóvenes con la inocencia propia de su momento,
que buscaban en tí, tu dulce fruto, para saciar sus ganas infinitas de
saborearlo, y tal vez, al unísono con alguna competencia de metras o trompos, o
cualquier otro pasatiempo que formaban parte de aquellas cosas más sencillas, solo opacadas
hoy, por un inevitable adelanto tecnológico…, eres, sin duda alguna, fuente
inagotable de inspiración, para imaginar quizás, las tertulias pueblerinas,
bajo tu sombra, hablando tal vez, de las constantes visitas de Cipriano Castro
a Charallave, en su desesperada búsqueda de tomar el agua de su cristalina
quebrada, y poder curarse de una terrible enfermedad estomacal, o de los “comentarios
silenciosos” de la férrea dictadura del General Juan Vicente Gómez, o
seguramente los saludos cordiales de algunos de los comensales y/o huéspedes de
La Posada del Capitán Carlos Carvallo en su paso obligado frente a ti, frente
al siempre imponente “Cotoperí de Los Pérez”.
Hoy, sigues ahí, con otro nombre, tal vez,
con un nombre que viene a formar parte de una nueva nomenclatura, que definirá solo
tu espacio, o quizás marcará solo tu ubicación, hoy, eres el “Cotoperí del
Tamanaco Tuy”, pero tu esencia no ha cambiado, ni cambiará, ya que eres parte, al
menos, de 120 años de nuestra historia cotidiana…, ahí seguirás, y seguramente morirás,
como solo Uds., los árboles, saben hacerlo, de pie.
PD: La Obra Pictórica
que aparece a la izquierda del aviso, que acompaña estas breves líneas, fue
plasmada por “El Pintor de Charallave”, el siempre recordado Luis Camero, y
representa la casa en la cual Melquiades Pérez y Porcalia Carvallo de Pérez,
vivieron junto a sus hijos durante muchísimos años.
Fuente original:
Fernando Pérez Carvallo.
Agradecimiento a
la Oficina de Prensa de la Alcaldía de
Charallave, por la foto tomada de la avda. Bolívar, en la cual se muestra
actualmente, “El Cotoperí” en su máximo esplendor.





